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Las redes sociales disparan el aislamiento de los adolescentes

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Redes sociales

Expertos advierten que el abuso de las redes sociales está aumentando la ansiedad entre los jóvenes, afectando su autoestima y perjudicando sus habilidades de comunicación. Sepa qué pueden hacer los padres para minimizar los riesgos de la tecnología. 

Hoy en día, ¿qué adolescente no está conectado a las redes sociales? La pandemia ha ocasionado que los chicos se adapten a recibir sus clases escolares en forma virtual y, para ello, los padres hemos hecho una revolución tecnológica, a fin de que nuestros hijos puedan estar siempre conectados. Aunque esta conexión permanente tiene muchas ventajas, también resulta perjudicial, pues se ha detectado que el abuso de la conectividad y de las redes sociales, está impactando en la salud mental y la socialización de los jóvenes. 

Así lo revelan las cifras. En Perú, un estudio del Ministerio de Salud, realizado junto con Unicef, determinó que 3 de cada 10 niños y adolescentes de entre 6 y 17 años presentaron algún problema de salud mental en el contexto de la pandemia. Ello debido a que muchos tuvieron que enfrentar cambios radicales en su estilo de vida, como la pérdida de lazos emocionales con familiares, amistades y compañeros de estudios, lo que los hizo apegarse más a la tecnología.

Al respecto, la psicóloga y psicoterapeuta de la clínica Internacional Liliana Tuñoque refirió que, en medio del contexto actual, las redes sociales se han convertido en un elemento vital para que los adolescentes se mantengan conectados con los amigos y estén al tanto de lo que sucede.

“Hoy en día nuestros hijos utilizan sus redes como un medio de contacto social, pues por allí juegan, conocen gente y se relacionan. Y es que las redes sociales no son malas, el problema está en cómo las usamos y por cuánto tiempo”, manifestó.

Los expertos señalan que lo más recomendable es que los adolescentes no pasen más de dos horas al día conectados a los dispositivos electrónicos.

Cuidado con la salud mental

La psicóloga Maribel Briceño, terapeuta máster en asesoramiento familiar, refirió que las redes sociales han sido pensadas y diseñadas precisamente para convertirse en adictivas entre sus usuarios, por ello, logran que los chicos estén conectados gran parte de su tiempo. Es que estas aplicaciones resultan muy atractivas para los más jóvenes porque muestran información actualizada, tienen diseños y colores llamativos; además permiten socializar, crear lazos con personas de distintos lugares y expresar ideas y sentimientos.

Briceño dijo que junto al interés por las redes sociales se desarrolla la adicción al celular, que se manifiesta más en medio de la pandemia y por la cual, los chicos pueden pasar entre 6 y 8 horas “empantallados” en forma continua, corriendo el riesgo de sufrir trastornos de personalidad que afecten significativamente sus relaciones sociales y sin que ellos se den cuenta.

En ese sentido, explicó que el buen manejo de las redes sociales y el celular entre los adolescentes dependerá mucho de cómo los padres han ido colocando límites a sus hijos a lo largo de su vida.  “En los casos donde los límites no estuvieron claros, seguramente veremos consecuencias psíquicas como irritabilidad, frustración, impulsividad, trastorno del sueño, poca tolerancia, dificultad para vincularse con otros, y peor aún, la tendencia a la soledad y el aislamiento social, que podrían desencadenar en patologías más severas”, explicó.

La experta advirtió que si estas conductas no son reguladas y permanecen en el tiempo se favorece el desarrollo de trastornos más graves, como depresión, intentos de suicidio y trastornos alimenticios.

Ojo con las habilidades sociales

Aunque esas consecuencias ya son bastante alarmantes, no son las únicas. La psicóloga Liliana Tuñoque advirtió que, si no hay supervisión, ni horarios adecuados para el uso del celular y las redes sociales, el joven también corre el peligro de ir perdiendo poco a poco sus habilidades sociales y, con ello, su autoestima, y lamentablemente estos casos se están replicando cada vez con mayor frecuencia.

“En estos casos el adolescente se introduce tanto en el mundo digital que pierde la capacidad de interactuar con otras personas de su misma edad. Entonces, empieza la timidez, el menor se sonroja, no sabe qué decir, le sudan las manos, pierde la iniciativa y tiene temor a ser visto; por eso apaga su cámara. Todo eso lleva a inseguridad y baja autoestima”, refirió.

La especialista sostuvo que en estos casos los adolescentes pueden caer en casos de bullying o ser engañados por sujetos que se hacen pasar por amigos para que compartan información personal. Lea aquí nuestra nota sobre cómo cuidar a sus hijos en las redes.

De otro lado, señaló que el abuso de las redes sociales también puede llevar a cuadros de ansiedad. “Se nota porque el joven está demasiado inquieto, quiere participar en todo, interrumpe en clase o quiere subir más fotos en sus redes para que le pongan muchos likes. También puede fijarse frecuentemente en su ropa o empezar a imitar cánones de belleza. Todo esto revela inseguridad y que se está buscando la aprobación de los demás y la validación a través de los likes”, aseveró.

¿Cómo darse cuenta que algo pasa?

Para prevenir estas situaciones, la psicóloga señaló que los padres deben tratar de imponer reglas y límites en el uso de las redes sociales en el hogar y conocer bien a sus hijos, pues así se darán cuenta si su comportamiento es normal o está teniendo algún problema. 

“Si el joven se está encerrando en su cuarto y no comparte con la familia porque prefiere el celular, deja de cumplir sus responsabilidades, cambia repentinamente de estado de ánimo, se irrita o presenta cualquier otro cambio, por mínimo que sea, no hay que dejar pasar esta situación. Hay que estar alerta para acercarnos con una actitud de escucha y no de crítica”, aconsejó.

¿Desde qué edad se deben permitir?

Para la psicóloga tener redes sociales y celular implica mucha responsabilidad y se debe permitir solo bajo supervisión y cuando el menor sea capaz de discernir la información que recibe por las redes sociales. Al principio, el acompañamiento debe ser mayor y progresivamente se puede ir haciendo menos necesario según el uso que nuestros hijos le vayan dando.

“Si bien las redes sociales permiten abrir una cuenta a una edad determinada, los chicos se crean fácilmente perfiles con edades falsas, por eso es importante la supervisión constante de los padres y ser conscientes si ellos tienen la suficiente madurez para reconocer si un perfil es verdadero o falso y si se tiene la confianza de que no será engañado por terceras personas”, dijo. 

Además, Tuñoque agregó que es mejor no dejar al libre acceso del chico el uso del celular, pues hay contenidos que pueden ver con imágenes violentas o sexuales que quizá aún no son propias para su edad, pero les despiertan curiosidad antes de tiempo, perturbando su mente y generando una ansiedad que muchas veces no pueden entender o manejar.

¿Cómo hacer un buen uso de las redes sociales?

Maribel Briceño señaló que el elemento más importante para que los chicos regulen el uso de las redes sociales y socialicen es promover el vínculo presencial con sus pares, el cual se perdió durante la pandemia. “Los padres deben promover la interacción social a través de la presencia de los amigos. Nunca será lo mismo establecer un vínculo social en la adolescencia de forma presencial que a través de una red”, aseveró.

En tanto, las expertas también recomendaron tener en cuenta estos consejos:

  • Normas en casa. Los padres deben ponerse de acuerdo con sus hijos sobre las reglas que regirán en el hogar en cuanto a acceso a contenidos, horarios y momentos de uso del celular y establecer consecuencias en caso de incumplimiento.
  • Celular fuera de la habitación. Si el joven tiene problemas de sueño y está cansado todo el día, es probable que no duerma bien y use su celular desde la cama, manteniendo su cerebro activo. Es mejor dejar el teléfono fuera de la habitación al dormir, eso asegurará el descanso necesario para recuperar energía.
  • Aprender de los errores. Si descubre que su hijo entró en una página inadecuada o que abusó del celular de madrugada, hable con él con calma hasta que reconozca el error. Así pasará de una reprimenda a un aprendizaje.
  • No dar al menor absoluta privacidad. Los chicos aprovechan esto para no entrar a clases, sino jugar, chatear y no prender su cámara. Es mejor que sigan sus clases en espacios abiertos donde podamos verlos sin invadir su privacidad.
  • No dejarse manipular. Muchas veces nuestros hijos intentan convencernos de usar las redes sociales por más tiempo, así como sucede en otras familias de sus amigos. Pero usted debe hacer lo que considere correcto para su hijo. No todos tienen la misma madurez.
  • Supervisar con respeto y confianza. No significa necesariamente tener las contraseñas, ya que su hijo puede borrar el historial. Lo mejor es estar atentos en una relación de respeto mutuo y revisar el celular solo si sospechamos que algo pasa.
  • Revisar sus redes de contacto. Esté atento a quiénes agregan sus hijos como contacto en sus redes y hablen de los riesgos del internet. Tome todo con calma, la experiencia dice que poner límites frecuentemente impulsa a los menores a querer saltárselos. 
  • Otras distracciones. Si queremos que nuestros hijos disminuyan su tiempo en las redes o en los videojuegos, debemos darles alternativas de actividades para hacer en casa, ya sean tareas domésticas, ver alguna serie juntos, hacer repostería, ejercicios, salir en bicicleta, bailar, pintar, etc. La actividad debe ser de su interés.

En caso de que sospeche que su hijo presenta una adicción a las redes sociales, debe buscar ayuda profesional. La terapia puede ser manejada por un psicólogo y complementada con un psiquiatra, que ayudarán al adolescente y a su familia a reconocer el problema y superarlo.

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