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El plástico en la primera línea de batalla

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En tiempos en que el uso del plástico resurge para protegernos del COVID-19, el Ministerio del Ambiente anunció cambios en la legislación para propiciar que la ciudadanía separe sus residuos desde sus hogares y se incentive la cultura del reciclaje.

La nueva convivencia ha puesto en debate los beneficios del uso del plástico y en cierta forma lo reivindica, pues ante el miedo de un posible contagio, este material, que ya se estaba restringiendo en diversos países de mundo y también en el Perú, resurgió para protegernos, pues al ser liviano, económico, duradero y versátil se emplea para la fabricación de guantes, máscaras faciales y otros equipos de protección contra el COVID-19.

En los hospitales, por ejemplo, el plástico se ha vuelto imprescindible, ya que las mascarillas tienen un material filtrante constituido por un entramado de fibras que retienen los virus. Además, hay otros implementos hechos con este material, como los guantes, las batas impermeables, las gafas, las máscaras protectoras faciales y diversas piezas para equipos médicos, como respiradores y ventiladores o jeringas.

Pero el uso de material plástico no solo es indispensable en hospitales. Actualmente millones de personas en el mundo estamos utilizando mascarillas y protectores hechos de plástico, así como artículos empaquetados y bolsas de usar y tirar. Asimismo, en los negocios y mercados, para evitar el contacto entre personas y mantener el distanciamiento, muchos comerciantes están empleando barreras elaboradas con distintos tipos de plástico.

Los expertos consideran que actualmente, por motivos de salud y seguridad durante la emergencia sanitaria, no es factible prohibir los plásticos de un solo uso (que eran los que se estaban restringiendo). Pero lo que sí es muy importante es educar a la ciudadanía para que hagamos una correcta disposición final de este material, pues lamentablemente ya se han empezado a ver mascarillas flotando en algunas calles y playas y, si esto no se controla, puede contaminar los suelos y el agua y también generar emisiones de gases de efecto invernadero.

EL PLÁSTICO SE REUTILIZA

“El plástico no es malo, lo malo es el uso indiscriminado e irresponsable que le da el hombre. Aunque hay algunos plásticos que son de un solo uso, como las bolsas y aquellos muy livianos y es mejor evitarlos, hay otros plásticos que son necesarios para nuestra vida y, si son usados de forma responsable, pueden ser reciclados y no causar la contaminación del planeta”, enfatizó Daniela Osores, fundadora de la ONG Reciclando.

Osores explicó que el reciclaje consiste en obtener una nueva materia prima a partir de productos y materiales ya utilizados. De esta forma, conseguimos alargar su ciclo de vida, ahorrando materiales y beneficiando al medio ambiente, pues el proceso genera menos residuos y evita las emisiones de CO2 que dañan la capa de ozono del planeta.

En el Perú hay muchas experiencias exitosas de reutilización del plástico. La empresa Khana, por ejemplo, está elaborando mascarillas ecológicas hechas a partir de botellas de plástico recicladas y algodón que cumplen con todas las recomendaciones sanitarias, y la ONG Reciclando trabaja desde hace más de 10 años reutilizando plásticos PET para convertirlos en productos de impacto social, como mantas polares que son entregadas a las poblaciones vulnerables.

“Ahora vamos a lanzar una campaña para reciclar las máscaras faciales de plástico PET. Con este tipo de iniciativas, no solo buscamos darles una segunda vida a los residuos plásticos, sino que también queremos inspirar al consumidor a que recicle”, manifestó Osores.

En ese sentido, explicó que los países europeos ya cuentan con sistemas más avanzados de reciclaje que empiezan con la separación de los residuos orgánicos e inorgánicos desde la fuente de origen, es decir desde las casas. Con esos sistemas las municipalidades recogen la basura en bolsas de distintos colores y en días diferenciados e, incluso, multan a las empresas y a los ciudadanos que no cumplen con reciclar su basura.

Lamentablemente, en el Perú no tenemos una cultura sistemática de reciclaje. Según el Ministerio del Ambiente, en el país cada persona produce en promedio un kilo de basura al día y se recogen 20 mil toneladas diarias de residuos sólidos, de los cuales 49% va a los rellenos sanitarios y el resto a diferentes botaderos o terminan en las calles, constituyendo una amenaza para la salud pública y el medio ambiente.

Del total de basura producida en el país, el 55% es materia orgánica (que se pudre) pero aprovechable, y el 18% es inorgánica (papeles, cartón, etc.) y también se puede reutilizar. Sin embargo, en el país solo se valoriza el 4% del total de desechos, una cifra muy baja si la comparamos con países como Chile, que aprovecha el 10% de su basura o Suecia y Alemania, que ya reciclan el 50% y el 68% de sus desechos, respectivamente.

RECICLAJE CON PROPÓSITO

Para revertir esta situación, el Ministerio del Ambiente aprobó recientemente el decreto legislativo 1501 (https://busquedas.elperuano.pe/normaslegales/decreto-legislativo-que-modifica-el-decreto-legislativo-n-1-decreto-legislativo-n-1501-1866220-2/) que modifica la ley de gestión integral de los residuos sólidos y establece la obligatoriedad de que la ciudadanía separe sus desechos desde sus hogares, escuelas y centros de trabajo. La viceministra de Gestión Ambiental, Lies Linares, indicó que, con esta medida se quiere impulsar un mayor compromiso ambiental entre los ciudadanos para lograr una cultura de separación y reciclaje de los residuos y que estos ya no sean mezclados indiscriminadamente.

Linares refirió que antes de 2018 la prioridad del gobierno en la gestión de residuos sólidos estaba orientada a mantener las calles limpias y garantizar la disposición final de la basura. Sin embargo, desde hace dos años se ha dado mayor impulso al reciclaje y a la reutilización de los residuos sólidos para valorizarlos y evitar la contaminación. “Esto quiere decir que buscamos darle un mayor ciclo de vida a los productos, separándolos para que alguien los pueda recoger y transformar en un nuevo producto”, explicó.

Hasta ahora la valorización de los residuos sólidos, que está a cargo de las municipalidades, ha sido gradual. Cada municipio ha planteado sus propias iniciativas y metas para segregar la basura y recogerla en forma selectiva en el 10% o el 15% de su distrito. Pero no es suficiente, hay mucha desigualdad en el trabajo que hacen las diversas comunas pues, aunque hay algunas como la de Surco que ya cuenta con su propia planta de reciclaje, hay otras que han avanzado muy poco o nada y con la pandemia hasta han retrocedido.

BENEFICIO PARA TODOS

“Con los cambios hechos a la ley lo que se busca es que todas las municipalidades logren reciclar en el 100% de su distrito. Para ello, segregar será obligatorio y no solo una disposición de buena voluntad. Es necesario que la ciudadanía se comprometa y sea consciente de los beneficios, pues en las casas es donde se producen los desechos que no son segregados, ya que los grandes generadores de residuos, como los mercados u otros comercios, están mejor adaptados al proceso”, afirmó la viceministra.

En una primera etapa los ciudadanos tendremos que empezar a separar en nuestras casas, oficinas, escuelas o donde estemos, los desechos orgánicos e inorgánicos y las municipalidades tendrán que establecer los mecanismos necesarios para la recolección y disposición adecuada de dichos residuos diferenciados.

El cambio no será de un día para otro, sino gradual, pero hay que actuar rápido y para ello el Ministerio del Ambiente debe publicar el reglamento con las disposiciones y plazos de adecuación para ciudadanos y municipalidades. Según indican el documento estará listo en setiembre.

Linares señaló que esta práctica no solo impactará en el cuidado del ambiente, sino que será una oportunidad de negocio rentable para las empresas y asociaciones de recicladores que podrán industrializar estos materiales, y generar trabajo.

Pero no solo eso, la segregación de basura también puede redundar en otros beneficios para los ciudadanos pues, si las municipalidades reducen la cantidad de residuos que terminan en los rellenos sanitarios o están dispersos en el ambiente, ahorrarán recursos. “Cada municipio paga actualmente a otras empresas por tonelada de basura que es recogida en su jurisdicción. Si se recicla parte de esa basura, la cantidad de desechos que irá a los rellenos sanitarios será menor. Por lo tanto, la municipalidad pagará menos y podrá usar ese ahorro para otros proyectos que beneficien a sus vecinos”, precisó la funcionaria.  

EL ROL DEL CIUDADANO

Mientras el Ministerio del Ambiente implementa el reglamento para que la ciudadanía se sume al reciclaje, desde nuestros hogares ya podemos poner en práctica una rutina que a la larga será beneficiosa para nuestra comunidad y enseñará a los miembros de nuestras familias a ser responsables con el ambiente.

Debemos tener en cuenta que, según el Ministerio del Ambiente, el 75% de los residuos que se producen en el hogar pueden ser reciclados. Por ello, lo primero que debemos hacer es clasificar la basura de nuestras casas en residuos aprovechables, orgánicos, peligrosos y no aprovechables. Puede guiarse de esta lista:

  1. Aprovechables. Son los residuos que pueden tener una nueva vida y convertirse en nuevos productos como: papel, cartón, vidrio, plástico, tetrabrik, papel, latas de gaseosas y de conserva, etc. Por ello, trate de desecharlos lo más limpios posibles.
  2. Orgánicos. Son los residuos que salieron de la tierra y pueden regresar a ella como fertilizante. Por ejemplo: restos y cáscaras de frutas y vegetales, cáscaras de huevo, semillas, poda de áreas verdes, hojas y flores secas, entre otros.
  3. Peligrosos. Son los residuos que representan un riesgo para la salud o el ambiente como pilas, lámparas, focos, medicinas vencidas, pinturas, empaques de aceite de motor, tintas para la impresora, etc.
  4. No aprovechables. Son los residuos que deben de ir a un relleno sanitario. Allí están los restos de comida, papel higiénico, pañales, paños húmedos, colillas de cigarro, los plásticos de un solo uso y envolturas de golosinas.

Una vez que ha separado los residuos, tiene dos opciones: