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El virus de la informalidad

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El virus de la informalidad

La pandemia del COVID-19 ha profundizado la brecha de desigualdad y la informalidad. Expertos estiman que a fin de año podría llegar al 80% de la fuerza laboral.

La pandemia del coronavirus ha causado una crisis económica mundial. En el Perú ha dejado sin empleo a casi siete millones de personas y ha acabado abruptamente con miles de negocios. La situación ha ocasionado el aumento de la informalidad, pues muchos de los peruanos que quedaron desempleados se han visto obligados a salir a las calles a fin de conseguir dinero para comer y subsistir, desacatando las medidas de aislamiento social y aumentando la cifra de contagios. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió sobre el riesgo en que se encuentran estos trabajadores informales pues, además de tener una mayor exposición al COVID-19, sus condiciones de trabajo les hacen casi imposible mantener el distanciamiento físico. A eso se debe agregar que la mayoría de los que trabajan en la calle lo hace sin equipos de protección personal adecuados y, en caso de enfermarse, no tienen acceso a la atención médica porque no cuentan con seguro social.

El virus de la informalidad

Pero el sector informal no solo incluye a los trabajadores, también agrupa a las empresas y actividades que operan fuera de los marcos legales que rigen la economía peruana. En el país las actividades características del sector informal son la venta ambulatoria, el transporte (combis y colectivos), los negocios independientes, las microempresas y los pequeños productores agrarios, entre otros. Precisamente muchas de estas actividades que operan de manera informal se han convertido en focos de contagios del coronavirus y han contribuido a que empeoren los casos.

Alta informalidad

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), antes de la crisis del COVID-19, el 77% de los negocios y empresas del país eran informales, mientras que los peruanos que trabajaban en la informalidad eran un 72%, una cifra mucho mayor al promedio regional latinoamericano que llega solo al 53%.Con la pandemia, se estima que el porcentaje de informalidad creció. Aunque no hay cifras oficiales, el economista Jorge Gonzales Izquierdo señaló que, según sus proyecciones, la informalidad empresarial aumentó a casi un 80%, mientras que la informalidad laboral alcanzó al 77% de los trabajadores. Sin embargo, para el economista Diego Macera, esta última cifra podría alcanzar a fin de año al 80% de la masa laboral.

“Se estima que la informalidad ha subido significativamente sobre todo en los meses de mayo y junio, y probablemente la cifra se estabilice al cierre de 2020. Sin embargo, ese aumento de casi 10 puntos porcentuales hace que el Perú retroceda a como estaba hace 10 años”, sostuvo Macera, gerente del Instituto Peruano de Economía (IPE).

El analista refirió que, pese a que el país había logrado un crecimiento económico moderado, desde hace varios años la reducción de la cifra de informalidad se había estancado, debido a una serie de factores, como la falta de productividad, una mala estructura tributaria, la ausencia de regímenes que permitan absorber más trabajo formal, los pocos incentivos para la contratación formal, los sobrecostos y la rigidez, entre otros. Además, otra traba para los informales es que, cuando optan por formalizarse, deben adecuarse a las normas municipales, de Defensa Civil, de Trabajo o del Ministerio de la Producción, entre otras, pero no tienen plata para pagar todos esos impuestos.

Muchas desventajas

Macera explicó que para el sector informal es atractivo mantenerse al margen de la ley  porque le resulta más barato, ya que no tiene cargas tributarias y no cumple con las normas legales. Sin embargo, advirtió que las empresas informales no cuentan con la protección y los servicios que ofrece el Estado, mientras que los trabajadores no tienen acceso al seguro social, vacaciones, derechos laborales o una remuneración mínima vital.

Un estudio del INEI reveló que la mayoría de trabajadores informales en el Perú son mujeres jóvenes, que registran ingresos promedio por debajo de los S/.930 y se dedican a actividades relacionadas a los sectores transporte, comercio y construcción. Además, el IPE determinó que los trabajadores formales ganan 2.5 veces el salario de los informales y entre el 10% de trabajadores que menos gana al mes, el 96% es informal.

Pero hay otro problema. Gonzáles Izquierdo señaló que, a pesar de que las empresas y los trabajadores informales constituyen la masa laboral más grande del país (casi el 75%), solo aportan el 20% de la producción nacional, mientras que el sector formal, con menos cantidad de empresas y trabajadores, se encarga del grueso del 80% de la producción total del país. Es por eso que el apoyo del Gobierno se concentra en el sector formal y, en medio de la pandemia, son los que han recibido más protección, a través de medidas como el programa Reactiva Perú, al subsidio excepcional del 35% de parte de la planilla o la posibilidad de postergar el pago de la CTS de mayo de 2020.

Los trabajadores formales también se han beneficiado con la posibilidad de retirar la CTS, la suspensión temporal del aporte a la AFP y los retiros parciales de dicho fondo, así como con la continuidad de las prestaciones de EsSalud y el reconocimiento de manera excepcional de sus aportes a la ONP.

El problema de fondo

Aunque la informalidad siempre ha sido satanizada como un problema de la economía porque representa la principal fuente de evasión fiscal en el Perú, lo cierto es que también es un refugio para quienes no pueden acceder al empleo formal por distintas circunstancias y, por eso, la urgente necesidad de ir regulando esta problemática.

El Ministerio de Producción anunció hace unos meses incentivos y beneficios para todos los negocios, así como para los comerciantes ambulantes y las sociedades que generen hasta 3 Unidades Impositivas Tributarias (12,900 soles), a fin de que se formalicen pagando solo 50 soles. Sin embargo, para Gonzales Izquierdo estas medidas no funcionan.

“Se hizo en el gobierno de Alan García, que ofreció a las micro y pequeñas empresas informales subsidios del 50% por cada trabajador que inscriban en EsSalud, y también en el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, que ofreció pagar por tres años el 100% de ese costo laboral, pero en ninguno de los casos dio resultado. No propició la formalización”, manifestó.

El economista dijo que donde se debe trabajar es en mejorar la baja productividad del sector informal, pues eso es lo que genera sus bajos ingresos, y por ello, muchas personas se encuentran debajo de la línea de la pobreza.

Macera opinó en el mismo sentido y dijo que la falta de productividad ocasiona que muchos peruanos no generen los suficientes ingresos para pagar la formalidad tal como está diseñada hoy en día. “Se trata de un círculo vicioso, pues se tiene baja productividad porque se es informal, y se es informal porque se es poco productivo”, mencionó.

Estrategias y medidas

Los expertos señalaron que, aunque reducir sustancialmente la informalidad laboral y empresarial tomará tiempo, no un año o dos, sino entre 15 y 20, este es un tema que urge ser abordado y la crisis por el coronavirus debe ser una oportunidad para pensar en medidas y estrategias de largo plazo.

Gonzáles Izquierdo recomendó tres medidas:

  • Dar a los informales capital humano, es decir educación, capacitación y entrenamiento en su sector para que aprendan a hacer mejores cosas y puedan aumentar su producción.
  • Dar a la empresa informal infraestructura a nivel nacional, es decir vías de comunicación y carreteras para que saquen su producción a los mercados y acceso a Internet para que se modernicen y mejoren su oferta.
  • Dar a los informales mejores accesos a financiamiento, es decir créditos para que puedan seguir creciendo.

Por su parte, Macera agregó que la formalidad debe ser vista como un camino para mejorar la productividad, pues en la medida de que las empresas y los trabajadores sean formales podrán acceder a ciertos beneficios, como la separación de persona jurídica, los créditos en el sistema financiero y la posibilidad de exportar y de encadenarse con sectores productivos formales que tienen mejores accesos a clientes y proveedores, entre otros.

“Sin embargo, en un esquema donde todos son informales, los proveedores, clientes, etc., no es rentable volverse formal solo, pues sale caro. Tiene que hacerse con todo el ecosistema con que uno trabaja para que funcione”, subrayó.

Macera agregó que también hace falta revisar varios temas, como la regulación del mercado laboral, el sistema tributario y el tema de las pensiones y de salud, para que no sean un desincentivo a la formalidad.

Datos:

  • Según la OIT, más de 2 mil millones de trabajadores participan en la economía informal, lo que representa al 62% de los trabajadores del mundo.
  • Además, ocho de cada diez empresas en el mundo son informales, emplean a 10 o menos trabajadores o familiares no remunerados, que no tienen protección social ni acceso a la salud y seguridad en el trabajo.