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El virus de las noticias falsas

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El virus de las noticias falsas

Las noticias falsas crecen en tiempos de pandemia, impactan en la salud mental de las personas y provocan cambios de opinión y de comportamiento. Sepa cómo reconocerlas.

Pasa todos los días. Despierta, revisa su celular, y encuentra en sus redes sociales una serie de mensajes con contenidos que causan alarma. Desde conspiraciones políticas y niñas que predicen el fin del mundo, hasta la receta para bajar de peso sin hacer dieta o fotos trucadas que engañan al mejor ojo. Las noticias falsas, bulos o ‘fake news’ son un fenómeno que siempre ha existido, pero con las nuevas tecnologías, las redes sociales y la reciente llegada del coronavirus se han esparcido de manera más rápida en el mundo.

La Red Internacional de Verificación de Datos señaló que en plena pandemia se identificaron en Internet más de 800 noticias falsas sobre el COVID-19. Hay algunas muy absurdas, como la que decía que en India se habían liberado leones para evitar que las personas salgan a las calles en cuarentena; pero hay otras que suenan muy reales, como el mensaje de texto que llegó a algunos peruanos, afirmando que recibirán un bono del gobierno y pidiendo información personal y, por supuesto, su cuenta bancaria.

Peruanos no reconocen las noticias falsas

Es que el Perú no ha sido ajeno a esta problemática y también ha sido invadido por noticias falsas. Uno de los ‘fake news’ más difundidos fue aquel viralizado por las redes sociales que señalaba que la tecnología 5G expandía el coronavirus. La descabellada teoría, que incluso fue difundida por estrellas como Miguel Bosé, causó gran preocupación, a tal punto que en Huancavelica ocho ingenieros fueron retenidos por comuneros de la localidad de Chopcca que se oponían a la instalación de antenas que suponían eran 5G. Las autoridades peruanas tuvieron que intervenir y aclararon que en el Perú no existe ninguna antena de esta tecnología y no existe evidencia científica de que las ondas emitidas por las antenas influyan en la aparición de enfermedades.

Sin embargo, noticias como esa se siguen difundiendo a gran velocidad. ¿Por qué? Por las visualizaciones. Un informe de Avaaz –una organización civil estadounidense que promueve el activismo ciudadano– reveló que en abril las principales webs que difunden información falsa sobre el coronavirus obtuvieron 460 millones de vistas. Lo peor es que las 10 webs con ‘fake news’ más relevantes consiguieron hasta cuatro veces más repercusión que las 10 instituciones científicas más importantes del mundo con información especializada sobre el tema.

Pero hay otras cifras preocupantes: el 70% de los latinoamericanos no sabe reconocer una noticia falsa de una verdadera, según reveló un estudio de la compañía global de ciberseguridad Kaspersky. La misma investigación determinó que quienes menos logran identificar un ‘fake news’ son los peruanos (79%).

El 47% de los peruanos desconoce por completo el término ‘fake news’.

El origen y perfil

En el webinar internacional ‘Pandemia y comunicación, el fenómeno de la infodemia’, el periodista peruano y doctorando en Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, Rafael Robles, explicó que una investigación realizada en España demostró que la mayoría de las noticias falsas tienen una agenda política y responden a una intencionalidad. “Quieren generar rebeldía ante la autoridad para evitar una situación determinada, por eso su estructura siempre emplea el condicional, genera alarma y suele terminar con una intención para difundir algo”, refirió.

Pero tras las noticias falsas no solo está la política. Tristan Harris, ex diseñador de Google, aseguró en el documental de Netflix ‘El dilema de las redes sociales’, que la información falsa genera a las compañías más dinero que la información convencional, y respaldó su afirmación con un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que demostró que las noticias falsas viajan en Twitter siete veces más rápido que las noticias reales.

Mercedes Sarapura, docente e investigadora de la Escuela Profesional de Ciencias de la Comunicación de la Universidad San Martín de Porres, explicó que, por ello, este tipo de noticias siguen difundiéndose, apelando a las emociones de las personas. “Su finalidad es ser vista y por eso busca generar una reacción impulsiva, para que el contenido termine siendo compartido”, dijo.

Impacto en la salud

Lo cierto es que, más allá de la ganancia política y económica, las noticias falsas tienen un impacto negativo en la salud de las personas. El psiquiatra del policlínico Peruano Japonés Carlos Vera Scamarone señaló que este tipo de noticias suelen generar miedo o alarma y aumentan el estrés, la ansiedad y hasta el pánico. “Este tipo de datos vuelve al individuo paranoide y eso altera sus acciones; a veces lo inhibe de tomar una decisión, lo pone a la defensiva o lo hace comprar compulsivamente y desarrollar conductas obsesivas de higiene”, subrayó.

Los ‘fake news’ juegan con las emociones primarias con el objetivo de que las personas cambien de pensamiento y de comportamiento.

El experto agregó que las noticias falsas impactan más en los grupos de personas vulnerables, como los niños, adolescentes con acceso a redes, adultos mayores, personas con personalidad ansiosa o histérica, en las desconfiadas y aquellas con tendencia a la suspicacia. En estos últimos incluso se afecta la salud física, pues la ansiedad se somatiza generando dolores de cabeza, así como dolores lumbares, cervicales, articulares o estomacales, y la sensación de náuseas que se confunde con gastritis.

Pero hay más. Los bulos también pueden acelerar el pánico colectivo y hacer que las personas, guiadas por el miedo, abandonen la razón personal para adoptar una razón grupal que las lleva a decisiones catastróficas. “Por eso, cuando una noticia le cause mucha ansiedad o estrés piense en la posibilidad de que no sea cierta y que puede tratarse de una tergiversación. Y si lo afecta mucho lo mejor es no compartirla y buscar redes de apoyo; hablar con amigos, la familia o seres queridos, porque eso genera mucho alivio”, recomendó el psiquiatra.

Medidas contra los ‘fake news’

Ante el impacto de los ‘fake news’, las plataformas de Internet ya están tomado medidas. Facebook, por ejemplo, ha puesto en marcha un mecanismo para evitar y dar de baja el contenido malicioso relacionado al COVID-19 que pueda causar daño directo a las personas. En tanto, WhatsApp ha limitado la posibilidad de reenviar y difundir contenidos a más de un grupo al mismo tiempo y Twitter está prohibiendo los datos que contradigan las indicaciones de organismos oficiales como la OMS.

Además de ello, hay páginas web que también combaten las noticias falsas y se dedican a desbaratar falsas teorías con información científica. Junto con la Red Internacional de Verificación de Datos (www.poynter.org/ifcn/), están la española Maldita.es (https://maldita.es/), y la campaña #Contagia Verdad. En el Perú el sitio de noticias Ojo Público (https://ojo-publico.com/) también tiene un enlace llamado Ojo biónico dedicado a combatir los ‘fake news’.

En tanto, las leyes peruanas castigan a quienes comparten noticias falsas para obtener un beneficio o perturbar la tranquilidad pública. El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos advirtió en abril que esta mala práctica será sancionada con cárcel de 2 a 4 años y, si las noticias generan pánico, la pena podría aumentar entre 3 y 6 años.

¿Cómo reconocer una noticia falsa?

Por eso es muy importante que la ciudadanía sea cautelosa con la información que lee en sus redes sociales y que verifique si las fuentes de información son confiables, reconocidas u oficiales antes de compartirlas. Los expertos dieron las siguientes recomendaciones para detectar y descartar noticias falsas:

•    Si la información que ha recibido es una cadena de WhatsApp sin autoría o sin enlace desconfíe y no la comparta. Además, busque el titular o las palabras clave en Google, pues es posible que ya algún medio haya verificado que se trata de un rumor falso.

•    Verifique la información recibida acudiendo a fuentes oficiales, como el gobierno o la Organización Mundial de la Salud. Contraste también la información con los medios de comunicación y busque la entidad especialista en la información que ha llegado a sus manos para determinar si es fiable o no.

•    Verifique el contexto de la noticia, como la fecha de publicación, el país donde surgió y en qué circunstancias se originó. Además pregunte a quien le envió el enlace de dónde proviene la información.

•    Si es un médico u otro profesional quien da la alerta, pero le genera dudas, indague de quien se trata y corrobore si es una fuente confiable y si tiene experiencia en la materia sobre la que está opinando.

•    Acuda a líderes de opinión reconocidos y con destacada trayectoria profesional, como periodistas, médicos, investigadores o gente especializada, para saber si la información recibida es validada por estas personas.

•    Tómese un tiempo para leer la información completa y contrastarla. No dé por hecho una noticia de inmediato sin dedicar un espacio para buscar más datos e investigar su posible origen.

Si tiene dudas de la información que ha llegado a sus manos y no tiene el interés de verificar los datos, no la difunda. Eso solo aumentará los rumores.