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En el Día del Ambiente le contamos por qué y cómo salvar el planeta

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Cuidado del planeta

Cada persona puede incorporar en su día a día algunos hábitos para cuidar los recursos naturales y ser más responsable con su entorno. Conozca por qué es importante hacerlo y cómo puede ayudar.

Greta Thunberg tenía solo 16 años cuando hizo escuchar su voz en el mundo por el cuidado del planeta. Fue un lunes 20 de agosto de 2018 el día en que la adolescente sueca, que hoy es una importante activista climática, decidió faltar a clases para protestar, sentándose frente al Parlamento de su país con una pancarta que decía “en huelga por el clima”.

La inconformidad de la joven ante la falta de acciones que ayuden a revertir el calentamiento global y su llamado a los líderes políticos para que presten más atención al tema, pronto despertó la inquietud y el interés de más niños y jóvenes, que poco a poco se dieron cita cada viernes para participar en este movimiento, el cual ahora convoca a miles de personas y es conocido como “Fridays For Future” (viernes por el futuro).

Greta tenía entonces las cosas claras y tres años después, con solo 18 años, sigue advirtiendo sobre las graves consecuencias de que la humanidad haya roto su relación con la naturaleza, pues señala que “la próxima pandemia podría ser mucho, mucho peor” y, si no cambiamos nuestros hábitos respecto al cuidado del ambiente, pronto “nos quedaremos sin tierra y sin comida”.

“Seamos realistas, si no cambiamos, estamos jodidos”, exclama y explica que existen varias áreas específicas donde la humanidad puede mejorar, pues “aún estamos a tiempo de corregir los errores”.

Las crisis del planeta

Greta está en lo cierto, pues próximos a celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente, este 5 de junio, un informe de las Naciones Unidas reveló que la pandemia podría significar una década perdida para el desarrollo sostenible, ya que con la aparición del COVID-19 se ha acelerado la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.

Según datos de la Agencia Meteorológica de la ONU existe un 40% de probabilidades de que la temperatura media anual del planeta suba 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales, lo que según los expertos significa “más deshielo, subida del nivel del mar y más olas de calor y fenómenos meteorológicos extremos, al igual que mayores repercusiones en la seguridad alimentaria, la salud, el medioambiente y el desarrollo sostenible”.


Aunque las Naciones Unidas destacan que en los últimos años hubo un avance en áreas ambientales claves, como el agua potable, el saneamiento, la energía limpia, el manejo forestal y los desechos, también advierte que los países del mundo siguen viviendo de manera insostenible afectando gravemente al planeta.

Uno de los aspectos más preocupantes del deterioro ambiental es la pérdida de biodiversidad, ya que la extensión cada vez mayor de áreas protegidas –que alcanza el 17% de las áreas terrestres y las aguas continentales, y 10% de las zonas costeras y marinas– no ha logrado reducir el número de especies en peligro de extinción. Aún hay más de un millón de animales y vegetales que están en peligro.

“El informe deja claro que nos estamos quedando cortos y, en algunos casos, estamos retrocediendo. El mundo no puede mantener la tasa de uso y abuso de los recursos naturales para siempre. Es imperativo que aceptemos los cambios en los estilos de vida y los medios de vida”, dijo la representante de la ONU Elizabeth Maruma Mrema.

La Organización Mundial de la Salud estima que 23% de todas las muertes del planeta están vinculadas a riesgos ambientales, como la contaminación del aire, el agua y la exposición a sustancias químicas.

La situación en el Perú

El Perú no es ajeno a esta realidad. Pese a ser un país con un importante capital natural, que ofrece oportunidades para generar riqueza, sufre muchos problemas de contaminación y el deterioro creciente de su patrimonio natural, lo que impacta en su flora y su fauna.

Aunque es uno de los diez países del mundo con mayor superficie de bosques, que abarcan el 56.1% del territorio nacional y constituyen una reserva importante de carbono en el mundo, la deforestación que afecta su territorio es muy alta y viene aumentando de manera acelerada, generando el 51 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero del país. Según información del Programa Nacional de Conservación de Bosques, entre los años 2001 y 2019 se han perdido casi 2.5 millones de hectáreas de bosques y cada año unas 130,000 hectáreas de bosques se destruyen por la tala ilegal, la agricultura de menor escala, la minería comercial y la construcción de vías.


Además, la contaminación ambiental en el Perú está alcanzando cifras alarmantes. Los problemas aumentan tras el continuo incremento de la población, su concentración en grandes centros urbanos y las actividades ilegales, como la minería ilegal, la quema de basura y la falta de regulación del smog en los automóviles.

LIMA, MIERCOLES 17 DE ENERO DEL 2018 Villa María del Triunfo: basura y olores fétidos inundan las calles Vecinos del distrito de Villa María del Triunfo denuncian que en calles y avenidas hay grandes montículos de desperdicios desde más de quince días. AV. 26 DE NOVIEMBRE CON AV. RAMIRO MERINO AV. VILLA MARIA CON LIBERTAD AV. EL TRIUNFO

Otro de los daños ambientales de peligrosidad para la salud humana y el medio ambiente son los pasivos ambientales generados por la actividad minera. En el año 2018 se identificaron 8,791 pasivos ambientales mineros en el país, los mismos que demandan su remediación a fin de generar una minería ambientalmente sostenible.

Seis razones para cuidar el planeta

Frente a esta situación que afecta al Perú al mundo, el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas dio a conocer seis motivos por los cuales es urgente detener la emergencia climática y defender el derecho humano a la salud medioambiental:

1. La destrucción de espacios silvestres facilita la aparición de enfermedades

La pandemia del coronavirus es la mejor prueba de esto, pues al alterar la tierra para crear espacios para viviendas, cultivos e industrias se ha puesto a los humanos en un contacto cada vez mayor con la vida silvestre, creando oportunidades para que los patógenos se propaguen de los animales salvajes a las personas. Naciones Unidas advierte que un 60% de las infecciones humanas son de origen animal y hay hasta 1,7 millones de virus no identificados y susceptibles de infectar a las personas.

2. La contaminación del aire reduce la calidad de la salud y la esperanza de vida

Nueve de cada 10 personas en el mundo respiran aire sucio, que daña su salud y acorta su vida. Además, cada año alrededor de 7 millones de personas mueren por enfermedades e infecciones relacionadas con la contaminación del aire, cifra que es cinco veces mayor que el número de personas que muere por accidentes de tránsito. Según la ONU, la exposición a contaminantes también puede afectar el cerebro, causar retrasos en el desarrollo y un coeficiente intelectual más bajo en los niños.

3. La pérdida de biodiversidad compromete el valor nutricional de los alimentos

Las cifras son contundentes: solo en los últimos 50 años, las dietas humanas se han vuelto un 37% más pobres y solo 12 cultivos y cinco especies animales proporcionan el 75% de la ingesta energética mundial. Hoy en día casi una de cada tres personas sufre algún tipo de desnutrición y gran parte de la población mundial se ve afectada por enfermedades relacionadas con la dieta alimentaria, como las cardiopatías, la diabetes y el cáncer.

4. La pérdida de biodiversidad reduce el alcance y la eficacia de los medicamentos

Los productos naturales se utilizan para fabricar gran parte de las sustancias farmacéuticas existentes y han sido particularmente importantes en áreas como la terapia del cáncer. Pero los científicos alertan de que 15,000 especies de plantas medicinales están en riesgo de extinción y que la Tierra pierde al menos una droga potencialmente importante para elaborar medicamentos cada dos años.

5. La contaminación está amenazando a millones de personas en todo el mundo

Muchos problemas de salud surgen de la contaminación y los desechos que son arrojados y permanecen en los ecosistemas, afectando la salud humana y el medio ambiente. El agua contaminada por desechos, residuos agrícolas y descargas industriales pone a 1,800 millones de personas en riesgo de contraer cólera, disentería, fiebre tifoidea y poliomielitis. Además, cada año, 25 millones de personas sufren intoxicación aguda por plaguicidas.

6. El cambio climático presenta riesgos para la salud y la seguridad

La última década fue la más calurosa en la historia de la humanidad y ha hecho que estemos experimentando los efectos del cambio climático, pues los incendios forestales, las inundaciones y los huracanes se están convirtiendo en eventos regulares que amenazan vidas, medios de subsistencia y la seguridad alimentaria. El cambio climático también afecta la supervivencia de los microbios, facilitando la propagación de los virus.

¿Cómo adoptar hábitos ecológicos?

Ante una biodiversidad y naturaleza cada vez más amenazadas, los expertos señalaron que es necesario que toda la comunidad mundial cambie de rumbo. Podemos seguir el ejemplo de Greta, repensando lo que compramos y utilizamos, adoptando hábitos y modelos agrícolas y empresariales sostenibles y salvaguardando las especies naturales que aún quedan.

Cada pequeño gesto cuenta en la tarea de cuidar el planeta. Por ello, aquí le dejamos una serie de soluciones ecológicas que puede aplicar en su día a día hasta convertirlas en un hábito:

1. Evite emplear plástico de un solo uso
Aunque desde 2019 en el Perú está prohibido el uso de plásticos de un solo uso, su empleo aumentó considerablemente con la pandemia. Sin embargo, la ciudadanía tiene un rol importante apoyando el uso de envases alternativos que no dañen el ambiente. Por eso, prefiera los envases de vidrio, los biodegradables o aquellos que sean reutilizables y se puedan reciclar.

2. Compre con conciencia ecológica

Compre solo lo necesario para no malgastar los recursos y priorice la compra de alimentos y productos ecológicos, ya que, al producirse sin químicos, reducen la emisión de contaminantes y respetan la actividad biológica del entorno. Compruebe si un producto es ‘eco’ fijándose si lleva el certificado de producción ecológica.

3. Coma menos rojo y más verde

Organizaciones como las Naciones Unidas y el Grupo Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático recomiendan reducir la ingesta de carne, sobre todo de vacuno y sus derivados, pues recuerdan que la ganadería produce el 14.5% de las emisiones contaminantes del planeta.

4. No malgaste la energía

Existen muchas maneras de ahorrar energía en casa, como aprovechar la luz natural, apagar y desconectar los aparatos eléctricos en lugar de dejarlos en stand by para evitar un consumo fantasma, o utilizar focos ahorradores o LED. Recuerde que los electrodomésticos que consumen más energía son los que producen más calor, así que regule su uso.

5. Cuide su consumo de agua y no desperdicie

Sedapal recuerda las medidas sencillas que se pueden aplicar en el hogar, como usar un vaso de agua para cepillarse los dientes, tomar duchas de cinco minutos y reusar el líquido con que se lavan las frutas y verduras, entre otras, que permiten ahorrar hasta el 15 % de los recibos mensuales por consumo de agua.

6. Rodéese de naturaleza

Otra forma de combatir la contaminación, sobre todo en la ciudad, es plantando un jardín o un huerto para el consumo individual o comunitario, si no tiene espacio en tierra puede utilizar macetas en la azotea. Las cubiertas vegetales convierten el CO2 en oxígeno y filtran el aire.

Llevar un estilo de vida sostenible no requiere un cambio radical, solo se necesita conciencia, voluntad y mucho compromiso.