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¿Enganchado a los videojuegos? sepa cómo evitarlo

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La OMS incluyó la adicción a los videojuegos como un trastorno que será tratado desde el 2022. Sepa en qué consiste y qué hacer para evitar que sus hijos puedan caer en sus redes.

Si su hijo es uno de los que con la llegada de la pandemia dedica más horas al día a los videojuegos y le preocupa que esto pueda ser perjudicial y que desarrolle una adicción, no se alarme tanto, pues un estudio realizado recientemente en Estados Unidos ha encontrado que el 90% de los jugadores que se enganchan con los juegos virtuales no han tenido consecuencias negativas a largo plazo.

La investigación realizada por la Universidad Brigham Young sobre la adicción a los videojuegos es la más larga jamás realizada, pues se hizo seguimiento a 385 jóvenes jugadores a lo largo de seis años para examinar su trayectoria patológica. Sin embargo, lo que se encontró fue que la mayoría no jugaba de una manera que fuera perjudicial y los que sí tuvieron algún impacto fueron una minoría significativa de casi el 10%.

Sarah Coyne, profesora de vida familiar en la Universidad Brigham Young y autora principal de la investigación refirió que ese 10% de personas mostraron niveles más altos de depresión, agresividad, timidez, uso problemático del teléfono celular y ansiedad en la edad adulta.

Sin embargo, contrariamente a lo que se esperaba, estos jóvenes adictos a los videojuegos no viven encerrados en sus habitaciones o con sus padres y son incapaces de conseguir un trabajo o mantenerse a sí mismos debido a su fijación. La mayoría son personas tan estables financieramente como los jugadores que no son adictos.

Trastorno que va en aumento

Sin embargo, el otro 10% que sí desarrolló una conducta patológica preocupa, pues algunos científicos consideran que este porcentaje está creciendo y podría aumentan más con la nueva normalidad a causa del COVID-19 y el mayor uso de la tecnología.

El Dr. Susumu Higuchi, director del Centro de Medicina y Tratamiento de Adicciones de Kurihama, en Japón –quien puso en marcha el primer programa de su país para tratar la adicción a internet– señala que ha sido testigo del aumento constante del número de pacientes con adicción a los videojuegos.

“De los 269 pacientes a los que estamos curando actualmente de su adicción a internet, 241 son adictos a los videojuegos y presentan varios síntomas. Por lo general, no son capaces de limitar el tiempo que pasan jugando y continúan haciéndolo a pesar de las consecuencias negativas que les causa, como el abandono de la escuela o la pérdida de su empleo”, refiere.

El experto agrega que es muy difícil tratar a estos pacientes, ya que con el internet, los videojuegos son omnipresentes. “En cierto modo, esta adicción a los videojuegos es más difícil de tratar que la adicción al alcohol o a las drogas, porque internet está en todas partes”, menciona.

Al margen de las posiciones divergentes, lo cierto es que la Organización Mundial de la Salud en su nueva Clasificación Internacional de Enfermedades ha incluido recientemente la adicción a los videojuegos entre los “trastornos” que pueden llegar a afectar la salud mental. La organización ha indicado que el reconocimiento de este trastorno será oficial a partir del próximo 1 de enero de 2022, mientras tanto los países adscritos a la OMS deberán ir preparando distintos tratamientos y medidas de apoyo para la población afectada.

Según la OMS, la adicción a los videojuegos es una enfermedad mental grave que se estima que afecta a entre el 0.3 y el 1% de la comunidad gamer.

¿Cuándo el juego es adicción?

¿Pero qué caracteriza a este trastorno? ¿En qué momento lo que empieza como un juego puede convertirse en una adicción? ¿Pueden nuestros hijos, ahora que pasan más tiempo conectados a las pantallas debido a la pandemia, ser víctimas de esta patología?

La psiquiatra Betty Misaico Revate, responsable de la Dirección de Adicciones del Instituto Nacional de Salud Mental, señaló que, ante todo, la sociedad debe quitarse el cliché de pensar que todos los niños o adolescentes que gustan de los videojuegos o pasan mucho tiempo frente a una pantalla de celular o tablet son adictos o pueden volverse adictos.

“El trastorno no se define por jugar demasiado o por las horas empleadas delante de la pantalla, sino que puede ser diagnosticado cuando esta actividad se realiza de manera constante por un periodo de tiempo e interfiere con la rutina de la persona”, precisó.

En ese sentido, explicó que el trastorno por el uso de videojuegos es un patrón persistente y recurrente al juego que lleva a la persona al deterioro de sus hábitos de vida y presenta estas tres características durante al menos un año:

  1. La persona pierde el control sobre el tiempo que pasa jugando y tiene dificultad para desconectarse, afectando sus actividades habituales. Esto quiere decir que por jugar tanto, el joven no duerme en la noche, no entra a clases o ya no sale a comer con la familia.
  2. La persona establece los videojuegos como su prioridad y deja de lado otras actividades que antes disfrutaba, ya sea que deja de practicar algún deporte, pierde el gusto por algún artista o amigos y, ante todo, prefiere jugar.
  3. A causa del juego, la persona comienza a tener conflictos con los padres y se aísla de la familia o socialmente, ya sea porque se queda en su habitación y allí desayuna, almuerza y cena, o porque va deteriorando su socialización con los demás.

Ojo: no todos son adictos

La psiquiatra explicó, que no todas las personas que pasan muchas horas jugando desarrollan este patrón adictivo. Incluso aquellos que heredan en sus genes algún tipo de trastorno mental de su familia y son más vulnerables a caer en una adicción, si viven en un entorno favorable pueden pasar por la vida sin tener ningún problema de salud mental.

“Esto quiere decir que no todos los que tienen una carga genética harán la enfermedad. Pero un ambiente desfavorable con ausencia o rechazo de los padres, sin límites, control o normas, o en un barrio donde todos tienen ese tipo de comportamientos, podría condicionar el desarrollo de una enfermedad”, manifestó.

La Asociación Pediátrica Internacional recomienda que los niños inicien recién desde los 4 años su contacto con las pantallas. Hacerlo antes puede ser contraproducente.

Aunque la nueva normalidad por la pandemia del COVID-19 ha llevado a los niños y adolescentes a pasar más tiempo frente a una pantalla y muchos temen que este factor influencie el desarrollo de una adicción, Misaico señaló que la presencia de los padres en casa regulando el comportamiento de sus hijos también constituye un factor protector.

“Que los padres estén hoy en día en casa es una gran ventaja porque en la convivencia diaria pueden medir cuánto juegan sus hijos y regular el uso de internet”, señaló.

No obstante, la especialista dijo que en esta generación netamente virtual, donde desde niños las personas son hábiles con la tecnología, no se les puede restringir demasiado el uso de la misma. “Para ellos, cuya naturaleza es tecnológica, y más en tiempo de pandemia, decirle no juegues es traumático, por eso hay que buscar un equilibrio”, refirió.

Recomendaciones en pandemia

Para que los padres puedan prevenir la aparición de una patología por el uso de videojuegos o por la preferencia de sus hijos por la tecnología, la especialista dio las siguientes recomendaciones:

  • Se debe admitir que la tecnología es útil y buena en nuestra vida, por ejemplo para aprender o para socializar, y buscar alternativas para incluirla de manera positiva, pero sin perder el equilibrio con el mundo real. La familia debe motivar a los niños y jóvenes a compartir un tiempo real de comunicación, participando en las comidas, jugando juntos o saliendo de paseo en familia.
  • Hay que ofrecer a los hijos un ambiente familiar agradable. Se debe tener en cuenta que un ambiente hostil, de peleas, conflictos, machismo o perfeccionismo, sin normas o basado en la crítica a los hijos, será rechazado por los jóvenes que buscarán refugio en los videojuegos. Por ello, los padres deben buscar un ambiente armonioso, regular las horas de trabajo y evitar el consumo de alcohol y otras sustancias.
  • Es muy importante saber comunicarse con los adolescentes con preguntas abiertas que promuevan la conversación y no alarmarse por las interrogantes o comentarios que puedan hacer nuestros hijos. Hay que darles confianza para ir guiándolos.
  • Se debe enseñar a los hijos a mantener una adecuada higiene del sueño. Lo recomendable es que los niños se acuesten máximo a las 9 de la noche y los adolescentes a las 10 de la noche para que así renueven sus energías y se levanten temprano a cumplir sus actividades. Dormir bien favorece el crecimiento y desarrollo.
  • Hay que incentivar la realización de deporte y actividad física, eso incrementa los niveles de serotonina en la sangre y produce un efecto positivo en el estado de ánimo, a la vez que reduce los síntomas de los problemas generados por los videojuegos.
  • Cuando le pida a su hijo que deje de jugar, intente que su rutina se vea sustituida por otra actividad, como una salida en familia o la cena, y dele un tiempo prudencial para que acate su orden. Eso evitará que se frustre por tener que dejar el juego.
  • Los padres debemos estar atentos a las prioridades de nuestros hijos. Si los juegos empiezan a anteponerse a sus actividades habituales y deja de asearse, ordenar su habitación o hacer las tareas, hay que preguntarnos qué está pasando y hablar con ellos sobre qué es lo que más disfruta al jugar para así identificar si existen otros problemas.
  • Hay que vigilar si las horas que pasa jugando están trayendo consecuencias negativas en su vida, como jalar un curso o recibir castigos en forma frecuente. De ser el caso, hay que poner atención y buscar ayuda profesional si es necesario.

“La principal recomendación para los padres es que entiendan que la educación debe ser con el ejemplo. Los padres somos modelos de nuestros hijos y si estamos todo el día trabajando en la computadora y al terminar nos vamos a ver televisión o a mirar el celular, nuestros hijos harán lo mismo. Eso hay que regularlo”, subrayó la experta.

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