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Mocha Graña: una auténtica alquimista

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Noche de Luna

“A través de lo que cuentan te adivino,
como una niña bonita de pie fino;
La figura menudita y en el talle,
un despliegue de gracia y de lisura…
(Chabuca Granda/”Gracia”)

“He hecho una evocación desde una preciosa canción de doña Chabuca Granda titulada ‘Gracia’, y que no se lo hizo a Mocha (Graña), se lo hizo a su madre, pero calza exactamente para la evocación que tengo perpetuamente con Mocha”.  Con estas palabras, el conductor de “Noche de Luna” dio inicio a un programa especial dedicado a una figura entrañable e inigualable de la cultura peruana: Rosa Angélica Graña Garland, conocida en vida como Mocha Graña.

“No ha habido una persona que yo tenga la devoción diaria del recuerdo, que en estos tiempos de pandemia es mayor aún. Dicen perfectamente que la gente no se muere, la gente vive en nosotros mientras la evoquemos, mientras los recordemos, y eso nos da razones para vivir, para entender y para comprender estos tiempos aciagos en los que vivimos actualmente”, señaló el arquitecto Luna Elías, al destacar que el 1 de marzo Mocha Graña habría celebrado su cumpleaños 112.

“Este es un programa muy especial, porque quisiera que ustedes comprendieran la importancia que tiene un ser humano que hace una vida como la hizo Mocha, y que nos deja, no solamente la satisfacción de una vida plena, sino nos enseña a vivir y amar a este país. Yo creo que lo más importante que hizo Mocha Graña fue amar al Perú. Y no les cuento lo que pasaba con Lima, era una pasión para Mocha”, manifestó el conductor de “Noche de Luna”.

“Todo el mundo sabía quién era, pero en el fondo nadie sabía que todos los espectáculos, todos los programas culturales, todo lo maravilloso que se hacía en el teatro, o en la televisión, o en el cine incipiente peruano, se tendría que decir: antes de Mocha y después de Mocha. Ella trabajó de la mano de don Ricardo Roca Rey, de la mano de Osvaldo Cattone, como lo hemos comentado anteriormente, pero lo que es más importante: en todo dejó su sello. Mocha era indiscutiblemente la única persona que podría convertir lo que fuera en la situación que se quisiera”, explicó el arquitecto Luna Elías.

Reveló que Mocha Graña estaba impresionada con la zona comercial de Gamarra, porque ahí podía encontrar todo lo que necesitaba para desarrollar su enorme talento creativo. “Y buscaba para convertir, como una verdadera alquimista, cualquier cosa en oro. Ella tenía que hacer un vestido de época de Enrique VIII, y yo la vi un día resolver ese tema usando chapas que quedaban tiradas en el piso, de las antiguas chapas que habían en las botellas, que ahora se enroscan pero en esa época esas chapas tenían un corcho. Yo vi cómo recogió la chapa, la despegó, la miró, fue a su casa y la pintó, le pegó unas piedras y terminó siendo esto parte de un vestuario extraordinario, con su imaginación, porque tenía el recurso maravilloso de la creatividad. Mocha, antes que nada, y que quede claro lo que voy a decir: era una gran artista”.

El conductor de “Noche de Luna” destacó, además, el espíritu noble y desprendido de Mocha Graña: “Cada vez que tenía disposición de dinero compraba y hacía soleras para el Hospital del Niño, para los pobres niños quemados que ella protegía mucho. Llevaba cosas anónimas y me decía: ‘Solamente entrega’. Yo nunca he visto una persona con una disposición al trabajo como la de Mocha. Todo extraordinario. Una vida cumplida en torno a la comunidad. Todos la llamaban por teléfono, y la respuesta inmediata de Mocha: ‘Sí amor, qué quieres, en qué te ayudo’. Y nunca cobraba”.

Rememoró la ocasión en  que Mocha Graña recibió la condecoración de la Orden del Sol.  El arquitecto, Javier Luna Elías, leyó la carta que su entrañable amiga declamó en el Palacio de Torre Tagle: “He sido muy afortunada en mi vida, pues siempre tuve seres muy queridos  mi lado, y dediqué todo mi esfuerzo a lo que más me gustaba. Hoy vivo uno de los momentos más emotivos de mi existencia, pues me han concedido una condecoración que quizá no merezco. Por si no lo saben, es la tercera condecoración que recibo. La primera me fue concedida naturalmente, y jamás la aparté de mi corazón: mi padre. La segunda fue elegida por mí a través de mis años, y es el círculo brillante y cálido de mis amigos. Debo pues, excelentísimo señor, reservar un lugar en mi corazón para conservar junto a las dos primeras, esta presea que se me otorga, y que me honrará por siempre. Muchas gracias”.

“Es cierto que cuando una persona es recordada jamás morirá. Yo puedo asegurar que Mocha siempre vivirá en el recuerdo de los peruanos de buena voluntad, que hemos visto su obra grande, su obra clara”, resaltó el conductor de “Noche de Luna”.

“Quiero brindar al recuerdo de mi querida amiga Mocha. Por supuesto con pisco peruano, pisco de Ica, pisco que ella apreciaba, y que en las reuniones que teníamos en la famosa oficina de Barranco, los días jueves, éramos muy felices descubriendo la maravilla que es la música, la danza, y el amar a nuestro país.  Solamente queda en una noche de evocación como esta decir: ‘Salud, Mocha’, que es lo mismo que decir: ‘Salud, Lima’, ‘Salud, Perú’”, finalizó el arquitecto Javier Luna Elías. (Rocío Vara)