Inicio Actualidad Especiales Tabaquismo: pasatiempo que mata a más de 8 millones de personas al...

Tabaquismo: pasatiempo que mata a más de 8 millones de personas al año

1320
0
Día Mundial Sin Tabaco

En el Día Mundial Sin Tabaco, los expertos recuerdan que fumar en forma regular puede causar hasta 14 tipos de cáncer y aumentar el riesgo de padecer el COVID-19 en su forma más grave.

El consumo de tabaco en el Perú y en el mundo sigue siendo muy elevado. Ni las fotos explícitas impresas en las cajetillas de los cigarros mostrando las graves consecuencias del hábito de fumar, ni las advertencias de los médicos de que los fumadores tienen más riesgo de padecer el COVID-19 en su forma grave, han desanimado a los amantes del cigarro. Por el contrario, se estima que, con la pandemia, el hábito ha resurgido entre los fumadores que ya lo habían dejado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el tabaquismo como una de las mayores amenazas para la salud pública y no es para menos, pues actualmente en el planeta hay 1,300 millones de consumidores de tabaco y cada año más de ocho millones de personas mueren por el consumo de este producto. Lo peor es que, de esa cifra, aproximadamente 1.2 millones son no fumadores que murieron porque estuvieron expuestos al humo ajeno.

Con ocasión del Día Mundial Sin Tabaco, que se recuerda cada 31 de mayo, la OMS enfatizó que fumar tabaco es un factor de riesgo que aumenta la gravedad de las infecciones respiratorias, como el COVID-19, pues esta enfermedad ataca principalmente los pulmones y el tabaquismo deteriora la función pulmonar, lo que dificulta que el cuerpo luche contra el virus.

Pero el tabaco es también un factor de riesgo de otras enfermedades. Manuel Villarán, epidemiólogo e investigador de Auna-Oncosalud, indicó que el humo de este producto contiene más de 60 sustancias químicas conocidas que producen la intoxicación del organismo y ocasionan la aparición de enfermedades cardiovasculares y hasta 14 tipos de cáncer en diversos órganos del cuerpo, como el pulmón, boca, garganta, esófago, laringe, páncreas, riñón, etc.

De hecho, según las estimaciones de la OMS, el tabaco causa el 25% de las muertes por cáncer en todo el mundo. Y hay más: fumar empeora el asma, aumenta el riesgo de morir de accidentes cerebrovasculares, incrementa la resistencia a la insulina, causa enfermedades renales y problemas oculares y también aumenta el riesgo de infertilidad y complicaciones durante el embarazo.

Consumo de tabaco en el Perú

Pese a que las consecuencias del abuso del tabaco son conocidas, en el Perú las cifras de consumo se mantuvieron con la pandemia. Según el Ministerio de Salud, cada año unos 16,000 peruanos pierden la vida por efecto del tabaco. Además, un estudio realizado por el Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro), reveló que el 62.5% de la población peruana, es decir más de la mitad, ha consumido tabaco alguna vez en su vida.

Y hay más cifras preocupantes. Una encuesta realizada por el Ministerio de Salud, en el año 2019, entre escolares de tercero a quinto de secundaria de diversos colegios públicos y privados del país, reveló que el 49.2% de los estudiantes de entre 13 y 15 años se declararon consumidores de cigarrillos.

Pese a que, según la Ley N° 28705, desde el año 2006 la venta de cigarrillos está prohibida a menores de edad, el 61% de los estudiantes consumidores encuestados dijeron que compraron los cigarrillos en quioscos, bodegas y en ambulantes y no se les negó la venta por su edad.

Milton Rojas, coordinador del Programa Lugar de Escucha de Cedro, señaló que la edad promedio de inicio en este hábito son los 18 años, pero si se analiza solo a los varones, la edad baja hasta los 17 años.

Cedro calcula que en el Perú hay al menos 2.5 millones de personas que son adictas a la nicotina y necesitan ayuda para dejar este mal hábito.

Peligro entre los jóvenes

Rojas indicó que, aunque el consumo de tabaco en el país se ha reducido en 20% desde 1986, debido principalmente al mayor conocimiento del peligro del producto, la cifra sigue siendo preocupante porque, a diferencia de los adultos, el cerebro de los adolescentes y de los jóvenes es más vulnerable a las consecuencias negativas por la exposición a la nicotina.

“El consumo temprano del tabaco ocasiona adicción, prepara al cuerpo para el uso de otras sustancias adictivas, reduce el control de los impulsos, causa déficit de atención, problemas de aprendizaje y trastornos del estado de ánimo en los adolescentes”, dijo.

El experto agregó que la nicotina del tabaco provoca ciertas sensaciones relajantes y un placer artificial que en algunas personas ocasiona un enganche que lleva a la dependencia. Sin embargo, refirió que no todas las personas caen en ese poder adictivo; para ello, hace falta una serie de factores físicos, psicológicos, sociales y contextuales, como el consumo de tabaco entre familiares o amigos.

En ese contexto, refirió que las mujeres son más sensibles a desarrollar dependencia debido a que tienen el metabolismo más rápido que los hombres. Además, advirtió que los casos se pueden agravar debido a que la ansiedad y depresión son más comunes en este grupo poblacional.

“En general la nicotina es tan adictiva como la cocaína, la heroína o la pasta básica de cocaína. Una sola pitada llega inmediatamente a los pulmones y a los siete segundos ya está en el cerebro y en el sistema nervioso. A los 20 segundos desaparece de la sangre, por eso una hora después el cuerpo comienza a reclamar otra dosis”, explicó.

Cigarros electrónicos peligrosos

Rojas señaló que los cigarrillos electrónicos también son peligrosos, pues vienen en sabores y modelos variados y se promocionan como una alternativa menos dañina atrayendo a los más jóvenes, pero no es así, pues está comprobado que también contienen nicotina, la cual es altamente adictiva y genera en los adolescentes trastornos neurológicos.

“Además, en los últimos años se ha comprobado que fumar un cigarro electrónico aumenta cuatro veces más la posibilidad de consumir un cigarro tradicional”, dijo.

Desgraciadamente, los estudios del Ministerio de Salud señalan que el 6.3% de jóvenes peruanos entre 13 y 15 años ya usan cigarrillos electrónicos. “Al empezar tan pronto con estos estímulos que produce la nicotina dejarlo será más difícil y, por lo tanto, la probabilidad de que el cerebro sea afectado con sustancias tóxicas es más alta”, advirtió el experto.

¿Por qué debe dejar de fumar?

Empero, dejar de fumar es importante. Además del ahorro económico por dejar de gastar y el tratamiento de las enfermedades que causa su consumo, evitar el tabaco tiene un efecto enorme en la salud de las personas. Según Cedro:

  • A los tres meses de dejar el cigarro, la función pulmonar mejora.
  • Al año, se reduce en 59% el riesgo de enfermedad coronaria.
  • A los 5 años, el riesgo de un accidente coronario regresa a su nivel basal.
  • A los 10 años, disminuye la posibilidad de desarrollar un cáncer pulmonar.
  • A los 15 años, el riesgo de enfermedad cardiovascular es como si nunca hubiera fumado.

¿Cómo prevenir el tabaquismo?

Para reducir la demanda del tabaco, los expertos recomiendan:

  • Enseñe con el ejemplo. Las investigaciones han demostrado que los niños cuyos padres no fuman o han dejado de hacerlo con éxito tienen muchas menos probabilidades de empezar a fumar.
  • Reduzca la edad de inicio del consumo de tabaco. Mientras más tarde empiece a probar el tabaco la posibilidad de una adicción disminuye, pues el cerebro estará más formado que a los 14 o 15 años.
  • Trabaje la prevención en la familia. Hable con sus hijos sobre los peligros de fumar y el riesgo de las adicciones a temprana edad. Ayúdelos a controlar la ansiedad.
  • Evite los factores desencadenantes. La necesidad de consumir tabaco suele ser más fuerte en las fiestas o los bares, en situaciones estresantes o al beber café. Identifique estas situaciones desencadenantes y tenga un plan para evitarlas.
  • Practique técnicas de autocontrol. Aprenda a respirar, meditar, haga yoga o practique cualquier otra actividad que le permita relajarse y auto controlarse. Si no puede solo, acuda a un profesional.
  • Haga ejercicios. La actividad física puede distraer del deseo de consumir tabaco y reducir la intensidad de dicho deseo, por eso pruebe caminar, trotar, hacer flexiones, lagartijas o subir y bajar escaleras. También puede realizar tareas domésticas para distraerse.
  • Pruebe una terapia de reemplazo de nicotina. Si es fumador y ha decidido dejarlo, consulte con su médico sobre las terapias que incluyen inhaladores o aerosoles nasales, parches, gomas de mascar y grageas de nicotina de venta libre, entre otros.

Rojas señaló que, aunque la motivación para dejar una adicción es buena, no basta por sí sola, debe ser acompañada de psicoterapia y el seguimiento de un experto.

En enero fue publicada la norma que actualiza el Impuesto Selectivo al Consumo de los cigarrillos, la cual permitirá reducir el consumo de tabaco y ayudará a aminorar las complicaciones que pudieran sufrir los fumadores frente al COVID-19.