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Tecnoestrés, otra secuela de la pandemia

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Conexión digital

El excesivo uso de la tecnología también repercute negativamente en la salud. Aprenda a manejar este padecimiento para que el trabajo en casa no afecte su descanso y su vida familiar.

¿En los últimos meses sufre a menudo de dolores de cabeza o de espalda?, ¿se le cae el cabello, se irrita con facilidad o no puede conciliar el sueño por más que se sienta cansado? Ponga atención, pues usted puede ser víctima del tecnoestrés, un padecimiento que ha recrudecido con la pandemia del COVID-19 debido a la gran cantidad de horas que pasamos hiperconectados para trabajar, estudiar, comprar, hacer ejercicio, entretenernos o comunicarnos con la familia y con los amigos.

Hasta hace unos años el tecnoestrés estaba ligado al mundo laboral y la tecnología. Sin embargo, hoy en día puede afectar a los jóvenes que estudian en línea y aprovechan su tiempo libre para hacer trabajos usando internet, ver videos de YouTube, chatear o jugar videojuegos frente a una pantalla. Igualmente, a las personas que trabajan en su laptop o computadora desde casa y viven pendientes de los mensajes que sus jefes les envían por el celular o aprovechan sus horas libres para ver una serie en Netflix.

Pero no solo a ellas. También a los ejecutivos a quienes desde el trabajo les exigen una serie de hojas de cálculo y presentaciones digitales, así como participar en un sinfín de reuniones vía zoom. Igualmente, a las amas de casa que han tenido que dejar el gimnasio o los encuentros con sus amigas por el virus y que ahora se conectan con ellas y con la familia por videollamada y se entretienen viendo televisión o tutoriales en YouTube y revisando sus redes sociales y sus juegos en el celular.

Este cambio drástico en la rutina de las personas, que ahora trabajan, estudian y se recrean a través de dispositivos digitales, ha desencadenado lo que los expertos llaman una pandemia digital de tecnoestrés, es decir un alto grado de hiperconexión virtual que se estimaba podría haber llegado recién en el transcurso de una década.

Peligrosas consecuencias

“Lo que ocurre es que no todas las personas son capaces de gestionar de manera saludable estas nuevas tecnologías”, explica Tania Guimac, psicóloga organizacional y profesora de la Universidad de Piura, quien precisa que en algunas la sobreexposición a dispositivos electrónicos, los excesivos mensajes y correos no leídos, así como las notificaciones o comentarios en las redes sociales, desencadenan cuadros ansiosos, compulsivos, con alteraciones del descanso y problemas de postura.

Los frecuentes dolores de cabeza, cuello y espalda, así como el cansancio, ardor visual, insomnio y ansiedad por correos o mensajes no leídos o no respondidos, pueden ser señales del tecnoestrés.

“Lo peligroso es que este padecimiento está teniendo consecuencias físicas y psicológicas y además empieza a afectar las relaciones familiares”, manifestó. Desde el punto de vista físico, a causa del tecnoestrés, los médicos han detectado un aumento de las patologías oculares como miopía, visión borrosa y ojo seco; en tanto que también se han elevado los problemas osteomusculares, como el síndrome del túnel carpiano, los dolores de cabeza tensionales, los calambres y el sobrepeso.

“A ello se suman los problemas de sueño, cansancio, falta de energía, disminución de la agilidad motora y mental y mayor irritabilidad, así como la pérdida de apetito”, indicó Guimac. Pero además los expertos advierten que también hay una afectación del desarrollo emocional, cognitivo y social que está dañando sobre todo a los niños y jóvenes, quienes a causa del encierro y la hiperconexión digital empiezan a presentar apatía y dificultades para relacionarse, que pueden llevar a cuadros de depresión y ansiedad.

“Estamos hablando de los adolescentes y jóvenes que necesitan estar el 100% de su tiempo conectados y cuando no tienen conectividad entran en cuadros de nerviosismo, estrés y ansiedad porque necesitan estar todo el tiempo en línea” señaló la gerente de Manpower Group, Ana Gabriela Chaverri.

Cifras que alarman

Con la pandemia del coronavirus el tecnoestrés está avanzando. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos una de cada cuatro personas en el mundo ya sufre trastornos relacionados con las nuevas tecnologías. Más cifras lo corroboran. Un estudio sobre Tecnoestrés 2020 hecho por el Observatorio de Prevención de Riesgos Laborales en países de habla hispana reveló que el 42% de los trabajadores considera que la tecnología le está generando consecuencias negativas en su vida y el 20% dice sentirse agotado siempre o con frecuencia después de hacer uso de las mismas.

En tanto, el 65% de los empleados encuestados asegura estar tan preocupado por dar respuesta a las tecnologías de origen laboral, como contestar correos, participar en zoom, hacer presentaciones, etc., que olvida sus asuntos personales. En el Perú, se estima que la navegación en internet aumentó de una a cinco horas diarias debido a la pandemia. Aunque el crecimiento se dio principalmente por las redes sociales, que ahora se emplean casi tres horas más por día que antes de la crisis sanitaria.

Un estudio de Microsoft sobre el tecnoestrés, basado en una encuesta a 20,000 trabajadores, reveló que la tecnología distrae a casi el 80% de los empleados, los abruma y les impide concentrarse.

¿Cómo reconocerlo?

Si usted sospecha que puede ser una de las personas afectadas por el tecnoestrés aquí le damos algunas pautas para reconocerlo:

  • ¿Tiene obsesión por revisar sus mensajes de WhatsApp o del correo electrónico luego de haber pasado todo el día trabajando?
  • ¿Se pone nervioso cada vez que debe enfrentarse a una nueva herramienta digital?
  • ¿Siente la necesidad imperiosa de mirar el celular todo el tiempo, incluso mientras ve televisión o habla con alguien?
  • ¿Siente miedo a estarse perdiendo mensajes o información importante si no revisa sus redes sociales?
  • ¿Ha descuidado otras actividades y aficiones por priorizar todo lo digital?
  • ¿Su celular se ha convertido en la forma habitual de comunicarse incluso con personas que están en su misma casa?
  • ¿Su familia se ha quejado por su aislamiento o falta de atención?
  • ¿Tiene dificultad para dormir bien y consulta el móvil en mitad de la noche?
  • ¿Se siente desmotivado, nervioso o hiperactivo si no está conectado?
  • ¿Siente fatiga mental, contracturas musculares o está sufriendo de cambios bruscos del estado de ánimo?

Si su respuesta es afirmativa a varias de estas preguntas, tome cartas en el asunto. También tenga en cuenta que, además, el tecnoestrés puede manifestarse con una apatía generalizada, la pérdida de interés por el trabajo o los estudios o una disminución del rendimiento en estos ámbitos.

“Las personas experimentan estas dolencias no solo por el uso de los gadgets en sí, sino porque existe una exposición excesiva ante ellos. Adicionalmente, no consideran periodos de descanso en medio de la jornada laboral o educativa, lo cual es fundamental para mantener una conexión sana con el escenario offline”, señala Javier Ramírez, gerente comercial de la empresa de telecomunicaciones ZTE Perú.

Medidas para prevenirlo

En tiempos de pandemia, en que aún es necesario mantener el distanciamiento físico para evitar un posible contagio, los expertos dan algunas recomendaciones para usar la tecnología de manera correcta:

  • Organice bien su jornada laboral. Establezca horarios específicos para usar la tecnología y fije también los periodos de tiempo de uso fuera del trabajo. Puede ayudarse poniendo alarmas.
  • No se sature. Procure no recurrir al celular o a las redes sociales como analgésico contra el aburrimiento o el estrés.
  • Utilice el modo avión cada vez que quiera desconectarse, así evitará distracciones cuando esté hablando con alguien cara a cara, leyendo un libro o haciendo deporte. Puede avisar a su grupo laboral o familiar de su estado para que si necesitan contactarlo lo llamen por teléfono.
  • Desactive las notificaciones. De esta manera evitará la interrupción constante y la tentación de mirar el móvil cada vez que llega algo. Puede revisar las redes sociales, mensajes y correos electrónicos periódicamente.
  • Procure que el desayuno, el almuerzo y la cena sean momentos de desconexión digital y de conexión emocional con la familia.
  • Aprenda técnicas de autocontrol e incorpore a su vida diaria actividades de relajación, como rutinas de ejercicios o una actividad física sencilla.
  • Reduzca el ocio digital y opte por actividades manipulativas para trabajar otras áreas del cerebro, como leer, pintar, escribir a mano, dibujar, cuidar las plantas o hacer postres o manualidades.
  • Respete las horas de sueño. Es mejor no llevar el celular ni ningún otro dispositivo a la cama para evitar la tentación de revisarlo si se despierta a mitad de la noche.
  • Coma saludable y tome mucha agua, pues una alimentación balanceada también ayudará a que tenga una buena calidad de sueño.
  • Dedique un tiempo en la semana a actividades al aire libre y a pasear por zonas verdes para aliviar el estrés y mejorar la salud.

Si pese a que está tratando de tomar medidas siente que no puede desapegarse de la tecnología y está afectando su salud y su vida en familia, es momento de buscar el apoyo de un especialista.

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