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Un año del virus que cambió nuestras vidas

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Uso de mascarilla

Desde que apareció en China, el COVID-19 ha dejado en el Perú más de 46,000 muertos y, aunque hoy en día hay variantes más letales y se temen nuevas olas, la efectividad de la vacuna nos devuelve la esperanza.

Ha pasado un año desde que el coronavirus empezó a trastocarnos la vida. Aunque apareció en diciembre de 2019 en Wuhan (China), fue el 6 de marzo del 2020 cuando se anunció el primer caso de COVID-19 en el Perú y un 15 de marzo se declaró la emergencia nacional y el aislamiento social obligatorio; desde entonces los peruanos hemos vivido entre el confinamiento, el constante aumento de casos y el miedo y la incertidumbre ante la falta de tratamientos, pero con la esperanza viva de ver una pronta salida.

En este tiempo en el país se han registrado más de un millón 350 mil casos y se han perdido más de 46,000 vidas. Además, hemos sido testigos de dolorosas escenas de familias desgarradas buscando oxígeno y una cama UCI, mientras iban apareciendo nuevas y más contagiosas variantes del virus.

Pese a todo ello, hay motivos para ser optimistas, pues cada vez los científicos están más seguros de que estamos empezando a ver el comienzo del fin de la pandemia. Y es que, a diferencia del año pasado, en que poco se sabía del SARS-Cov-2 y todo era incierto, hoy en día hay hechos concretos que nos hacen sentir entusiasmo. En primer lugar porque ya existe más de una vacuna contra el COVID-19 que funciona y se está aplicando en el mundo y también en los primeros grupos de riesgo en el Perú.

La llegada de la vacuna

La vacuna ha sido posible gracias a la colaboración de una serie de actores, como laboratorios, centros de investigación, universidades, empresas, ONGs, etc., que contaron con diversas fuentes de financiamiento. Esa confluencia hizo posible que en solo un año se desarrollaran más de 200 candidatas a vacunas, de las cuales 10 ya han obtenido la luz verde para su uso.

Los primeros resultados muestran que la vacuna es efectiva, pues en los países que lideran los planes de vacunación en el mundo, como Israel y Reino Unido, se está empezando a notar una drástica reducción en el número de infecciones, hospitalizaciones y muertes.

En Israel, los resultados con las dos dosis son prometedores: de los 523,000 israelíes vacunados con dos dosis solo hay 544 casos de COVID-19, cuatro casos de COVID-19 grave y cero fallecimientos. Estos datos confirman los resultados obtenidos en los ensayos clínicos previos.

Además, también se acaban de publicar los resultados de un estudio preliminar en Inglaterra que demuestran que la vacuna de Pfizer es efectiva para prevenir la infección en adultos sintomáticos y asintomáticos, e incluso es eficaz contra la nueva variante británica.

Lo malo por ahora es que la distribución de la vacuna ha sido desigual en los diversos países. Las tres cuartas partes de las vacunas producidas en el mundo han sido destinadas a los 10 países más ricos del planeta. Mientras tanto, en unos 130 países hasta ahora no se ha aplicado ni una sola vacuna y, si todo sigue así, hay muchos lugares a donde la inmunización no llegará hasta 2022.

La vacuna en el Perú

En el Perú el plan de vacunación empezó el 9 de febrero. Hasta el momento, las autoridades han llegado a acuerdos para la adquisición de 38 millones de dosis de vacunas de Sinopharm, 14 millones de dosis de vacunas de AstraZeneca, 20 millones de dosis de vacunas de Pfizer y 13,2 millones de dosis de vacunas de Covax Facility, que entregará vacunas de Pfizer y AstraZeneca.

El presidente Francisco Sagasti ha dicho que se sigue negociando con otros laboratorios y, de cerrarse los contratos, se tendrán suficientes dosis para aplicarlas este mismo año a todos los peruanos mayores de 18 años, es decir a 24 millones de personas.

Sin embargo, para que ello se concrete gremios como el Colegio Médico del Perú y el Colegio de Enfermeros señalaron que se tendría que aumentar el ritmo de inmunización, pues actualmente se vacuna a unas 18,000 personas por día y se debería llegar a vacunar entre 60,000 o 70,000 diariamente.

A fin de cumplir con la expectativa, se ha abierto el debate sobre la posibilidad de permitir que la empresa privada pueda comprar vacunas. Sin embargo, el Gobierno ha aclarado que por el momento esa  posibilidad está descartada. No obstante, la Confiep ha señalado al respecto que, aunque el marco legal les permitiría explorar la posibilidad de importar vacunas, no las adquirirán hasta que el Gobierno termine de hacer sus negociaciones, lo que podría ocurrir en el tercer trimestre del año. Mientras tanto, están dispuestos a colaborar para dar más celeridad a las jornadas de inmunización.

Desde que se inició el proceso de vacunación contra el COVID-19 en el Perú ya se han vacunado a más de 300,000 personas.

Aumenta la confianza

En medio de este debate, la buena noticia es que la confianza en las vacunas ha aumentado entre los peruanos. Sin bien al inicio de la inmunización había un cierto temor entre la población sobre la efectividad de las vacunas, sobre todo debido a la rapidez en su producción y los posibles efectos secundarios, la percepción de la gente en las últimas semanas ha cambiado.

Según una encuesta de Ipsos de febrero, actualmente el 59 % de los peruanos está a favor de vacunarse. La cifra subió 11 puntos en un mes, pues en enero de este año solo un 48 % apoyaba esa posibilidad. Este cambio de opinión está muy relacionado con los primeros resultados de la vacunación, pues, contrariamente a lo que se esperaba, estos han demostrado pocos casos de reacciones alérgicas o de otro tipo a la vacuna y ninguna muerte, y eso abona en la confianza.

Asimismo, hay estudios que dicen que la inmunidad al virus permanece por más de seis meses y eso también empieza a dar seguridad sobre el tiempo que podemos estar protegidos. Toda esta situación aumenta la esperanza de una eventual recuperación económica para el país. Sin embargo, esta proyección también dependerá de otros factores relacionados, como la duración del confinamiento en las zonas de mayor riesgo y el nivel de eficiencia en la distribución de las vacunas.

Nuevas variantes del virus

Pero hay más. En medio de esta situación, hay factores que todavía representan un riesgo. Uno de ellos es precisamente las variantes del COVID-1 que se han detectado en Sudáfrica y el Reino Unido, las cuales son más transmisibles y con el potencial de afectar a los niños. Estos días ya se han reportado casos en México, Perú, Brasil y Chile, entre otros países de la región.

Pero la que parece ser más letal es la variante del coronavirus de Brasil, que ahora también se encuentra en Reino Unido y en otros países europeos y parece ser más contagiosa porque, según los científicos, puede evadir la inmunidad proporcionada por una infección pasada.

Incluso se señala que esta nueva cepa podría ser hasta dos veces más transmisible que el virus original del COVID-19. Un estudio preliminar hecho en Manaos sitúa la probabilidad de reinfección con la nueva variante entre el 25% y el 60%.

Uno de los expertos que vaticinó la pandemia de coronavirus dice ahora que la cuarta ola llegará en marzo y que será mucho peor que la tercera.

Los retos pendientes

Debido a estos factores y la intensidad que ha tenido hasta ahora la pandemia, es probable que aparezcan nuevas variantes genéticas y nuevas olas. Los científicos hablan de una tercera ola que ya afecta a países de Europa y una posible cuarta ola que llegará en marzo y será más devastadora que la anterior.

Lo positivo es que a un año desde la aparición del COVID-19 en el país, ya sabemos que las medidas de distanciamiento social, el lavado de manos y el uso de mascarillas funcionan y siguen siendo la mejor opción para evitar los contagios. Sin embargo, en el país aún hay retos importantes que deben ser superados, como la falta de camas UCI, la falta de equipos respiratorios o mecánicos, la falta de equipos y plantas de oxígeno y sobre todo la educación de la población.

Los expertos sostienen que otro de los retos es fortalecer el sistema de salud, dotándolo de la infraestructura necesaria y dando un mayor impulso al primer nivel de atención, de manera que se permita un acceso integral de los pacientes, más allá de la emergencia nacional por el COVID-19. Mientras tanto, lo que nos toca como peruanos es cuidarnos y cuidar a los que nos rodean, pues aunque la vacuna puede otorgarnos una inmunidad de grupo, aún pasará largo tiempo para que llegue para todos, se masifique y nos devuelva a la normalidad.

Para lograr la inmunidad de grupo se debe vacunar al 70% de la población, una meta que puede complicarse debido principalmente al escaso suministro actual.