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¿Por qué los niños deben escuchar música clásica?

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Niño escuchando música

Escuchar la música de los grandes maestros clásicos no solo aporta paz y tranquilidad. Descubra la influencia de estos sonidos en el desarrollo y aprendizaje de sus hijos.

Aunque científicamente no se ha demostrado que escuchar música clásica durante el embarazo tenga alguna influencia en el desarrollo del cerebro del bebé, lo cierto es que hay diversas investigaciones que respaldan los múltiples beneficios que esta práctica tiene en el aprendizaje de los niños.

En primer lugar, escuchar este tipo de música desde el vientre materno afecta positivamente a la madre, pues cuando esta se relaja al compás de la música y se concentra en su respiración, el latido de su corazón es más fuerte y se convierte en un estímulo para su hijo.

El ser humano tiene la capacidad de escuchar la música a partir de la vigésima semana de gestación.

Múltiples beneficios

Pero no solo eso. La Universidad de Helsinki (Canadá) y el científico Robert Zatorre, uno de los fundadores del laboratorio Brain, Music and Sound (Cerebro, música y sonido), demostraron que la música mejora la actividad de los genes implicados en la secreción y el transporte de la dopamina, una molécula que favorece el aprendizaje, ya que aumenta la motivación, la memoria y la atención.

Además, los expertos de la Universidad de Georgia, en Estados Unidos, demostraron que después de escuchar música clásica las personas suelen hacer ciertas tareas en forma más rápida. Esto se debe a que este tipo de música activa nuestro razonamiento espacial, lo cual hace que los niños creen nuevas vías y conexiones en el cerebro.  Es precisamente por ello que las personas que escuchan música clásica aprenden más rápido a tocar un instrumento e incluso un idioma nuevo.

Y hay más. También se ha determinado que escuchar música clásica puede ayudar a algunas personas a combatir el insomnio. La Universidad de Toronto asegura que los ritmos y patrones tonales de este tipo de música crean un estado de ánimo meditativo y unas ondas cerebrales lentas, que ayudan a dormir más rápido.

Hay investigadores que también atribuyen a la música clásica suave otros beneficios, como ayudar a superar la dislexia y reducir el estrés, lo cual, a su vez, podría contribuir a bajar la presión arterial. Según algunos estudios, para eso, hay que escuchar música clásica en forma periódica y al menos un par de veces a la semana.

Lo cierto es que, aunque la música clásica no hace milagros, iniciar desde temprano a nuestros hijos en su escucha puede ayudar a que aprecien estos ritmos y sonidos para desarrollar otras habilidades artísticas, como cantar, bailar y estudiar un instrumento musical.

Sepa qué escuchar

Si usted quiere acercar a su niño a la música clásica y no sabe por dónde empezar, aquí le dejamos cinco piezas de los principales compositores de la música clásica que son adecuados para los bebés:

1. Piano concerto no.27: II. Larguetto’, de Mozart

2. ‘Sonata no. 5 para violín y piano: I. Allegro’, de Beethoven

3. ‘La Primavera’, de Vivaldi

4. ‘Minute Waltz’, de Chopin

5. ‘El Cascanueces’, de Chaikovski

La Universidad de Toronto recomienda escuchar música clásica durante una hora y media para relajarse o relajar a sus hijos en momentos de estrés.