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Tips deliciosos y buenas razones por las que los niños deben comer verduras

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Niños y alimentación

Comer verduras es de lo más saludable y lo mejor es adquirir este hábito desde la infancia. Aquí algunos consejos. 

Si tus niños son de los que disfrutan comer trocitos de brócoli a los que llaman arbolitos, eso es estupendo. Si bien podría decirse qué suerte, no es menos cierto que los niños en casa aprenden todo de los mayores y eso incluye comer verduras.

En la dieta de toda persona, las verduras son fundamentales por la fibra que contienen y su gran variedad de nutrientes. Mientras más variedad de colores pongas en tu mesa, más vitaminas y minerales. 

Comienza dando el ejemplo. Si tus hijos no te ven comer verduras a diario o si escuchan que no te gustan o que es pesado y desagradable comerlas, ¿cómo puedes esperar que ellos lo hagan y las disfruten? Recuerda que los hábitos de comida se adquieren en la infancia y se quedarán contigo hasta adulto.

Pero si un niño no quiere comer verduras, tampoco ayuda en nada armar un drama, hacerlos sentir que están obligados o hacer de la hora de la comida un momento de tensión. Todo lo contrario, al igual que para un adulto, comer debe ser un momento grato.

¿Qué aportan las verduras? 

Las verduras tienen mucha agua, aportan fibra vegetal, fundamental para un buen tránsito intestinal y aportan vitaminas (generalmente A y C), minerales y oligoelementos. Tienen pocas calorías (entre 20 y 60 Kcal por cada cien gramos) y se recomienda que se sirvan acompañadas de otros alimentos como legumbres, arroz y alguna proteína para tener un plato equilibrado.

Las verduras contienen importante cantidad de potasio y bajo sodio, lo cual es saludable. Sus micronutrientes actúan como antioxidantes y protegen de varias enfermedades crónicas, ayudan a mantener la salud de la piel y mucosas del cuerpo. 

Son la base de la pirámide nutricional, o sea, lo más importante, y no pueden faltar a diario. La idea es que los niños les tomen gusto a las verduras y las vayan incorporando a su dieta con normalidad, incluso con algunos trucos de por medio. 

¿A qué edad un niño puede comer verduras?

Los niños deben comenzar a comer verduras a partir de los seis meses de edad, siempre bajo la supervisión médica, pues hay unas verduras más adecuadas que otras para los pequeñitos de la casa. Hay que hacerlo de manera progresiva, primero en purés o papillas; conforme avance, los pediatras recomiendan evitar los licuados, es preferible hacer una papilla aplastando las verduras con un tenedor, para que empiecen a sentir las texturas. 

A partir de los dos años, si se muestran reticentes a comerlas, prueba presentarlas en el plato de manera divertida, incluso armando figuras que se puedan prestar a una historia que convierte la hora de comer en un momento creativo y lúdico.

Si ya están más grandecitos e incluso conocen los nombres y formas de las verduras, permite que te ayuden en la compra y selección de los productos. Ya en casa, inclusive podrían participar en el lavado o la preparación de algo sencillo y que no los ponga en peligro, como mezclar una ensalada de variados ingredientes y colores o rellenar una pizza vegetariana.

Los niños que se involucran en la cocina tienen más probabilidades de comer más verduras por elección propia a lo largo de su infancia y adolescencia, indican expertos. Esto es por el desarrollo de emociones positivas que les da el sentirse útiles y el preparar los alimentos que compartirán en familia.

Algunas ideas para dar verduras a los niños:

  • Hornear una pizza o una lasaña vegetariana. Con variados vegetales, entre el queso y la salsa de tomate, seguro que la disfrutarán muchísimo. 
  • Preparar salsas rojas para diferentes pastas con abundante tomate y zanahoria. Servirlas con los fideos favoritos de los chicos.
  • Fideos saltados con variedad de verduras y alguna carne.
  • Pasteles, quiches y soufflés de verduras en los que aprecien los colores y variedad de vegetales. La salsa blanca y el queso les permitirán saborear algo exquisito.
  • Cremas de verduras, las clásicas. Más divertidas y ricas si las decora con unos crocantes croutones de pan o les espolvorea algo de queso parmesano, sin excesos. 
  • Tortillas de verduras. Pruebe hacerlas con moldes o sartenes con formas divertidas.
  • Palitos de zanahoria muy fresca y crocante como merienda.
  • Muffins de zanahoria. 

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