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Bujías, todo lo que necesita saber

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Uno de los pocos componentes del automóvil que no ha sufrido una evolución significativa es la bujía. Desde su invención, en 1903, hasta hoy sigue siendo una pequeña pieza que se atornilla en la culata del motor de combustión interna y genera la chispa de electricidad que enciende la mezcla aire-combustible dentro de los cilindros, para dar inició al funcionamiento de la maquinaria. Por lo general, el carro utiliza igual número de bujías que la cantidad de cilindros que tenga; es decir, si el motor es de 4 cilindros, lleva 4 bujías, si es de 8, tendrá 8, aunque hay motores que utilizan 2 bujías por cilindro, como los motores HEMI de Dodge.

Además de generar la chispa, la bujía tiene otra función: extraer el calor del motor y transferirlo hacia al sistema de enfriamiento.

Las bujías estándar tienen un núcleo central de cobre rodeado por una aleación de níquel. El electrodo central está recubierto de porcelana, para resistir las altas temperaturas que pueden llegar hasta 900º C y que, a la vez, ayuda a transferir e calor del motor.

Hay bujías que en lugar de cobre utilizan una aleación de iridio o platino, mientras que en el caso de los motores diésel, pasan a llamarse bujías incandescentes o calentadores, y su función es la de calentar el aire dentro del cilindro para que el carro arranque fácilmente. En lugar de un electrodo central tiene una bobina térmica que calienta la cámara de combustión.

Aunque todas las bujías tengan una apariencia similar, es necesario consultar en el manual del carro el tipo exacto de bujías que debe usar cuando toque reemplazarlas. Así, existen bujías de distintas características, dependiendo del material del electrodo, del tamaño del aislante térmico y su capacidad de transferir el calor del motor. Por ejemplo hay bujías calientes, para carros de prestaciones estándar y bujías frías, para motores de altas prestaciones y que transitan a altas velocidades. 

¿Cuándo cambiar las bujías?

  • Por lo general, las bujías se reemplazan cada 50000 kilómetros, aunque mucho depende de la calidad de las piezas de su fabricación.
  • El primer síntoma de que las bujías comienzan a fallar es la presencia de un ruido inusual, un fuerte traqueteo originado en los mismos pistones al no realizarse una adecuada combustión o al no encenderse las bujías en el momento indicado.
  • Si se presentan problemas para arrancar el carro o pérdida de energía mientras está en circulación.
  • Al presentarse pérdida de potencia o si el carro desacelera repentinamente.
  • Si aumenta inesperadamente el consumo de combustible.

Lo bueno es que conociendo el tipo de bujías que lleva su carro y con una herramienta fácil de conseguir, usted mismo puede cambiar las bujías por unas nuevas, aunque lo más recomendable es que acuda a su taller de confianza.